Desde la cuna somos instruidos para creer y servir en este sistema injusto e inhumano, bajo pena de fracaso y exclusión. Han deformado los verdaderos valores del ser humano, fragmentado su mente, aprisionado su espíritu.

A fuerza de malas vibraciones y de una educación tendenciosa, han conseguido encerrar la conciencia, que por naturaleza es libre e infinita, entre cuatro paredes de materialismo y categorías absurdas.

Han modelado el cerebro para que funcione al castigo y a la recompensa.

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Los niños que no se adaptan a esa enseñanza estrecha, obsoleta y aburrida, son catalogados como con “problemas de aprendizaje” y deben cargar con eso, pagando el precio de ser “diferentes”, y en muchos casos, además, les endosan un trastorno psicológico, incluso muchos terminan medicados, para tranquilidad de los padres y la seguridad del sistema.

Definitivamente, la cultura no es tu amiga. Las religiones establecidas, los dogmas, las ideologías, las instituciones enquistadas en el poder, representan el sistema.

Un sistema que bajo la forma de “sociedad de consumo” está diseñado para beneficio de una élite y perjuicio de la mayoría.

La ciencia olvida al ser humano y corre detrás de la tecnología.

Los políticos olvidan al ser humano y corren detrás del poder.

Las empresas han olvidado al ser humano y corren detrás del dinero.

La sociedad en su conjunto ha olvidado al ser humano y corre asustada en todas las direcciones, sin sentido.

Es obvio, el sentido de la vida lo da el espíritu.

Estamos dirigidos por los peores, los más incapaces. Gente con miedo, de mente estrecha, ávida, mentirosa, estúpida y egoísta. Y aunque quizás, algunos, en la pirámide social, sean sinceros y crean en lo que hacen, de una manera u otra todos participan y son intermediarios de la mentira.

Se han apropiado de tu derecho a la salud y a la felicidad.

Los amos que hacen las normas, te inoculan sus miedos y principios y te venden sus productos. Se han apoderado de tu mente. Tus pensamientos ya no te pertenecen, han tomado el control de tu cuerpo emocional.

Al punto que es una verdad cultural que la medida del éxito en la vida está determinada por lo que posees. Siguiendo este paradigma, la inmensa mayoría empeñan sus vidas trabajando como esclavos pensando que la ganan…

En el fondo, aunque no guste, todos esperan que les digan que hacer, que pensar, a donde ir, como educar a sus hijos, a que dioses rezar, a quien votar, como vestir, que comer, ¿a quien debo parecerme para no fracasar en la vida?

Triste realidad para seres dotados de conciencia infinita, de una inteligencia que evoluciona. Capaces de amar y perdonar y viajar con sus mente más allá del tiempo y del espacio.

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Pero algunos despiertan, renacen, recuerdan y comprenden que todo es una ilusión, solo un viaje, una experiencia. Realizan lo transitorio y relativo de las cosas. Asumen su naturaleza universal y eterna y toman el control de sus vidas, de sus pensamientos, de sus emociones.